Con toda mi pasión y un ardiente deseo, la quiero a usted jo-
ven hermosa, y como es natural, yo quiero proce-
der con prontitud, para así pre-
sentarla ante el altar, y no enga-
ñarla infamemente, pues pienso que es usted la más pu-
ra y buena, y un modelo inimitable de mujer san-
ta que pueda existir en este mundo.
Así mismo, con todo mi gusto, le depositaré el se-
creto y la pureza de mi corazón, para no dejar que otras me a-
men con ardiente pasión, y después de haberla cla-
sificado con mi pensamiento entre lo mejor y haberla obser-
vado a usted y a toda su familia, con todo el bi-
enestar y la dicha que le prometo, me sentiré más satisfe-
cho, viviré feliz. Le digo que aún el más afortunado cu-
pido viéndonos tan dichoso y en tan apasionado desve-
lo envidiaría nuestra dicha, pués creéme que chi-
quito o grande mi corazón, vuestra pureza no me dejará mar-
char. Es lo mejor de este mundo.
Atentamente...
Pepe Meteso Lito
PD - Amor mío, si después de leer mi mensaje no te
has convencido de que estoy loco por tí, vuelve
a leerlo pero dejando una línea de por medio.